UN KILO DE TORTILLAS BY BERSERKER


Siempre le había molestado que le llamaran Paco o Paquito, su madre,  lo hacia, casi siempre cuando quería que Francisco fuera a la calle.

-Paquito, hijo, ven aquí, quiero que vayas a las tortillas, ya mero vamos a comer y no hay, me traes un kilo en papel.  Decía la madre desde la cocina.
-Mamá, ¿por qué siempre yo? , no puedes mandar a Carlos? el no esta haciendo nada, nomas esta ahí echadote viendo las luchas. Decia Francisco mientras se acercaba a la cocina.
-Cuando el tenia tu edad, siempre me ayudo y nunca me rezongo como tu, orale, toma y no te tardes que ya les voy a servir…

Molesto porque le habian interrumpido su juego de xbox, Francisco salio de la unidad Infonavit Iztacalco y se dirigió a la tortilleria, en el camino, recogió un piedra y se la lanzo a un microbus que pasaba justo enfrente de bachilleres 3… Al pegar la piedra en el parabrisas y astillar el mismo, Francisco corrió rápidamente de nuevo a la unidad por poco y se cae, las carcajadas de la maldad le impedían correr bien.

Francisco tenia 12 años, apenas había entrado a la secundaria, según los maestros, era un niño problema y cada semana tenia que ir en sábado, al consultorio del doctor Vargas,  otro fantoche  sumado a la lista que quería componerle la vida,  Francisco sabia que no estaba enfermo, el sabia que hasta cierto punto, las travesuras en realidad no eran travesuras, sino la forma ideal de vengarse de la gente que le hacia daño.

Espero a que el chófer del microbus dejara de buscarlo, ahí, debajo del Ford Fiesta azul marino miro su reloj y sorprendido, salio del auto y corrió hacia la tortilleria, no iba alcanzar.

Eran 15 y las 6 de la tarde cuando Francisco corría lo mas rápido que podía por la calle Cordilleras, esperando a que todavía estuviera abierto con Don Nacho.  Francisco se dio un pequeño golpe en la frente cuando se dio cuenta que había corrido en balde, Don Nacho ya se había ido a ver el partido de sus poderosas Águilas del América.

Camino hacia Tezontle era el único lugar donde aun podría encontrar tortillas,  de pronto se dio cuenta que  desde que salio de aquel Ford Fiesta azul marino , no se había cruzado con ninguna persona, trato de hacer memoria si cuando estuvo enfrente de con Don Nacho, paso alguien, pero no, solo estaba confundiendo recuerdos pasados con actuales.

Subió el puente para cruzar Tezontle, siguió corriendo, su madre lo iba a castigar  todo lo que resta de fin de semana, y el se había comprometido a terminar el FIFA 12 con la Maquina del Cruz  Azul.  Camino hacia la panadería, el recordaba que las  tortillas estaban  apiladas junto a donde ponen las pinzas y las charolas.

Justo cuando iba a cruzar Sur 115 vio como aquella Caribe sin conductor dio la vuelta a la derecha, para seguir su camino hacia el metro iztacalco, esto hizo que Francisco se tallara fuertemente los ojos,  parpadeo unas cuantas veces y por mas que se esforzaba en enfocar al conductor de la Caribe, nomas no podia, y cada segundo que pasaba se alejaba mas , de manera que lo hacia mas imposible.

Se quedo parado un rato en la esquina, analizando la situación, llego a dos conclusiones, 1) que el chófer le hizo una broma y se agacho todo el tiempo, de manera que parecía que la Caribe no tenia conductor y 2) Que alguien estaba controlando la Caribe a control remoto, así como lo hacen en las películas.

Después de todo, no le tomo importancia, Francisco era un chico listo que sabia que ese tipo de cosas paranormales no existían y como decía su héroe favorito “siempre hay una explicación lógica” Sonrió, y pensó que se espanto por nada y  cruzo la calle, siguió caminando hacia la panadería. Al llegar, noto que la señora que siempre le atendía no estaba incluso ahora había una señora que jamas había visto, esta tenia cara de pocos amigos y pensó que esta vez se iría sin su dona. La señora Juanita siempre le regalaba una pequeña dona a Francisco, su hijo iba con el y no es que se llevaran bien, al menos, Francisco era uno de los pocos que no agarraba de barco al tímido Javier.

-Oiga, deme un kilo de tortillas por favor.  dijo Francisco mientras veía por el vidrio de la panadería   el extraño caminar de una señora con muletas
-No tengo tortillas, chamaco, vete de aquí.  Contesto la nueva tendera.
-¿Se acabaron?,  al menos busque  aunque sea medio kilo, ándele, no sea mala.
-Aquí no vendemos tortillas, chamaco, salte de aquí no deberías estar aquí.  Grito la mujer un tanto nerviosa sin mirar a Francisco.

Algunas  personas  que se encontraban comprando, empezaron a mirar a francisco de forma poco usual, como si jamas hubieran visto a un niño,  un señor de sombrero, comenzó a caminar hacia Francisco.

-¿Que haces aquí? Pregunto el señor de sombrero mientras seguía caminado hacia Francisco.

Francisco, comenzó a tener miedo, por un momento recordó que había lanzado la piedra al parabrisas del microbus y pensó que tal vez lo habían descubierto, Sin mas salio corriendo de la panadería, siguió corriendo por avenida Tezontle, corrió lo mas fuerte que pudo y subió nuevamente el puente que daba hacia la escuela primaria,  en  la cual no tenia mucho tiempo de haber estado estudiando ahí.

Miro hacia atrás y nadie lo seguía,  recargo sus ambas manos en sus rodillas por el cansancio de subir los escalones  y comenzó a bajar del puente. Se metió por el callejón.  Siguió notando que no había mucha gente en las calles , una que otra persona camina con paso apresurado, se quedo mirando a una mujer que caminaba mirando a todos lados,  estaba un tanto lejos, dio vuelta y se metió a una casa.

Siguió caminando de regreso a su casa, la agitación del momento se iba desapareciendo, incluso había dejado de sudar,  su preocupación se centro en lo que tal vez su mamá le diría y sobre todo el juego que estaba en pause en la tele de su cuarto.  nuevamente dio a la calle Sirenas por donde estaba la tortilleria de Don  Nacho. Y vi a lo lejos  un perro que se encontraba dormido.  Francisco, comenzó a llamarle y hacer el característico “shshshs shshshsh” El perro rápidamente se levanto asustado y corrió  para  meterse en una unidad de aquellos edificios de la Infonavit Iztacalco.

Dio vuelta en cordilleras  y vio a un vagabundo que se encontraba tirado en  la banqueta,  jamas había visto a un vagabundo por su casa, y mucho menos, un vagabundo sin una pierna,  recordó lo que le dijo su mama acerca de los vagabundos cuando fueron a visitar a su tía en la colonia Doctores… “Hijo ya viste a ese señor, antes tenia 8 taxis, tenia unos departamentos por el metro Universidad que rentaba a los estudiantes pero, comenzó a beber mucho, mucho,  perdió sus autos, sus departamentos y a su familia y velo ahí, tirado en el suelo, todo mugroso y triste, prométeme que jamas beberás, por que si lo haces te pasara lo mismo que el señor”

Quiso darle unas monedas y un Selz Soda que tenia en la bolsa pero al acercarse un poco mas se hizo insoportable el hedor que emanaba del vagabundo, el mismo olor que había percibido años atrás cuando sus primos y el, apedreaban al perro muerto. Decidió no hacer nada y camino hasta su calle, la calle Isla.

Lo curioso de aquella escena es que no había nadie y no se escuchaba nada en todo ese alboroto. Parecía como si la ambulancia la hubieran dejado ahí, tenia la luces prendidas, no se escuchaba la sirena y  la camilla estaba con un cuerpo cubierto de pies a cabeza con una sabana. Siguio acercándose y de pronto comenzó a tener miedo, en seguida pensó que le había pasado algo a su mamá o a su hermano, Francisco comenzó a correr.

Subió lo mas rápido que pudo por las escaleras que daban al segundo piso donde se encontraba el departamento que meses atrás había empezado a pagar su madre, vio la puerta abierta y entro gritando por su mamá.

La tele estaba prendida, no estaba su hermano sentado ahí, se asomo a la cocina y su mama no estaba,  vio que la mesa estaba puesta y había dos plato sin terminar. Entro a la recamara con quien compartía con su hermano y no estaban ahí, fue al cuarto de su madre y ella tampoco estaba.  comenzó a sentir mas miedo y salio del departamento.

Pensó que tal vez le había pasado algo a uno de los vecinos. si no, por que estaría la ambulancia fuera de la unidad, tal vez su mama y su hermano se encontraban de chismosos. Salio de la unidad y fue directamente hacia la ambulancia, seguía sin haber alguien junto a ella, empezó a gritarle a su mamá sin respuesta. Tenia curiosidad sobre quien se había muerto,  recordó  al viejito de enfrente, aquel viejito con su eterna silla de ruedas y sus tanques de oxigeno, pensó que tal vez ya había chupado faros.  No era lo mismo apedrear a un perro muerto que levantar la sabana de una persona muerta, se requería mas valor. Indeciso, se acerco un poco mas pero aun así seguia teniendo miedo. No quería tocarlo, de eso, no había ninguna duda, así que lo mas inteligente era agarrar una rama y con ella levantar la sabana, comenzó a mirar hacia todos lados en busca de no solo la rama, si no de algo que le sirviera.  De pronto la sabana comenzó a levantarse, Francisco dio un paso atrás y quiso correr, pero ahora el miedo lo había inmovilizado.

El cuerpo se movía de una forma extraña,  como si tuviera convulsiones, la sabana jugaba un papel importante en eso, como si la sabana y el cuerpo fueran  uno mismo, de pronto la cara de aquella persona que se encontraba en la camilla fue descubierta con tanto movimiento,  Francisco, abrió tanto los ojos como pudo, el color de su rostro cambio, así como cuando la sangre se va a otro lado cuando uno se espanta,  un amarillo pálido cubrió su rostro, desde la barbilla hasta la frente.

Era el.

La mente de un niño no podía descifrar por que  se había escondido del microbusero debajo del Ford Focus azul marino, tampoco se dio cuenta por que la Caribe y los demás autos que no vio,  eran manejados por nadie, pero que sin embargo se movían como si fuese así.  Jamas  tuvo tiempo de explicarse porque había gente extraña en la panadería y por que todos vestían ropas raras.  El aroma del Vagabundo era el de un cuerpo en descomposición que llevaba semana y media ahí sin que nadie se percatara de ello.

Francisco aun se preguntaba porque su cuerpo se movía de esa manera. Lo que Francisco no sabia era que los muertos no pueden ver a  los seres vivos, solo pueden ver gente muerta y los cuerpos que la gente que muere. Su cuerpo  se movía asi, era porque su mamá aun lo abrazaba así como se abraza a alguien que se le impide irse. dejarlo ir.

Francisco fue atropellado por el Ford Focus azul marino  cuando corrió a esconderse del microbusero.

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